Anastasia / Fuente: Wikipedia
A lo largo de la
historia han surgido leyendas que han desafiado estoicamente el paso del tiempo.
Leyendas que han ido desde la existencia de la Atlántida, del Rey Arturo y su
espada Excalibur, hasta el supuesto escape de Adolf Hitler a Sudamérica. Y
entre todas ellas, destaca una en particular que mezcla la tragedia, la
esperanza y el misterio: la leyenda de la Gran Duquesa Anastasia. La misma
pregunta se ha repetido año tras año, generación tras generación: ¿Y si una
princesa realmente escapó de la muerte y vivió entre nosotros bajo otra
identidad? Esta fascinante posibilidad capturó la imaginación de
generaciones durante casi 100 años y se convirtió en una de las leyendas más
perdurables del siglo XX y los primeros años del siglo XXI.
En 1997, muchos
conocimos por primera vez a la Gran Duquesa Anastasia Romanov a través de una
película animada que parecía sacada del universo Disney (aunque era de 20th
Century Fox): Anastasia, dirigida por Don Bluth y Gary Goldman. La historia se
desarrollaba en medio de la Revolución Rusa, cuando la joven Anastasia Románova
se separa de su abuela, la emperatriz María, durante un intento de escape. Años
más tarde, ya como una joven huérfana sin recuerdos y bajo el nombre de Anya,
es descubierta por dos estafadores rusos que buscan presentarla como la heredera
perdida del zar. Lo que empieza como un engaño evoluciona en un viaje de
autodescubrimiento, mientras la protagonista se enfrenta al malvado hechicero
Rasputín y, poco a poco, va descubriendo su verdadera identidad.
Aunque la película
fue un éxito comercial, llegando a recaudar 140,804,348 dólares (con un coste
de producción de 50 millones) y recibió elogios por su animación y banda
sonora, su trama es completamente ficticia. Cabe destacar que, aunque esta
entrega de 1997 sobre la Gran Duquesa Anastasia Nikoláyevna es sin duda la más
famosa y conocida, cuarenta y un años antes, en 1956, el mismo estudio 20th
Century Fox produjo una película con el mismo nombre y cuya trama sentó las
bases para la realización animada que todos conocemos. Fue protagonizada por la
actriz Ingrid Bergman, y este papel le valió el segundo de los tres premios de
la Academia ganados durante su prolífica carrera. Ambas entregas
cinematográficas fueron aclamadas por el público, tanto por sus actuaciones y guiones,
como por el mensaje que regalaban a la audiencia sobre la fe y la esperanza,
pero la verdadera historia de Anastasia Románova, la hija menor del último zar
de Rusia dista mucho de estas versiones, pues está marcada por la tragedia, la
confusión histórica y una de las leyendas más famosas y persistentes del siglo
XX.
Anastasia, películas de 1956 y 1997 / Fuente: Wikipedia
LA VERDADERA ANASTASIA
Gran Duquesa Anastasia, 1910 / Fuente: WikipediaLa Gran Duquesa Anastasia Nikoláyevna nació el 18 de junio de 1901 en el Palacio de Peterhof, en San Petersburgo. Era la cuarta hija del zar Nicolás II y la zarina Alejandra Fiódorovna, nieta de la reina Victoria del Reino Unido. Sus hermanos fueron Olga, Tatiana, María y el joven zarevich Alexéi, el único varón y heredero del trono.
Familia imperial rusa, de izquierda a derecha en primer plano: Olga, el Zar Nicolás II, Anastasia, Alexéi y Tatiana. En segundo plano: María y la Zarina Alejandra / Fuente: Wikipedia.
LA CAÍDA DE LOS ROMANOV Y LA NOCHE FATAL
En 1917, con la
Revolución Rusa en pleno auge, Nicolás II abdicó del trono. La familia imperial
fue arrestada por los bolcheviques y trasladada de un lugar a otro, hasta ser
confinada finalmente en la Casa Ipátiev, en Ekaterimburgo. En la madrugada del
17 de julio de 1918, con la excusa de que los estaban trasladando por su seguridad,
Anastasia (de diecisiete años), sus padres, sus hermanos y algunos sirvientes
fueron conducidos al pequeño sótano de la vivienda y brutalmente asesinados. Se
cree que la ejecución pudo haber durado entre veinte y treinta minutos, debido
a lo pequeño del lugar, el tamaño del grupo, la inexperiencia del improvisado
pelotón de fusilamiento y el hecho de que las joyas (incluidos diamantes) que
llevaban las duquesas cosidas a sus ropas desviaran muchas de las balas. Los cuerpos
fueron arrojados a una mina y enterrados en secreto, lo que alimentó durante
años rumores de que algunos miembros de la familia, incluida Anastasia, podrían
haber sobrevivido.
EL MITO DE LA PRINCESA SOBREVIVIENTE Y ANNA ANDERSON
Durante décadas,
muchas personas creyeron que Anastasia había escapado. La falta de pruebas
oficiales alimentó rumores, esperanzas y teorías. Incluso familiares
sobrevivientes, como su tía, la Gran Duquesa Xenia, y su abuela, la Emperatriz
María Fiódorovna, se negaron a aceptar la muerte de los Romanov por muchos
años. La falta de información oficial y el ocultamiento del destino de la
familia del Zar por parte de los soviéticos avivaron las esperanzas y leyendas.
Muchas personas afirmaron haber visto a Anastasia con vida y varias mujeres afirmaron
ser la Gran Duquesa, pero entre todas las supuestas sobrevivientes, la más
famosa fue sin dudas Anna Anderson, una mujer encontrada en 1920 en Berlín,
tras un intento de suicidio, sin identificación, con un comportamiento errático
y que afirmaba ser la hija perdida del zar. Y es justamente en la historia de
Anna Anderson que se basaron los guiones de las películas de 1956 y 1997.
Anna tenía cierto
parecido físico con Anastasia, cicatrices que ella atribuía a la ejecución, y
conocimientos sobre la corte rusa. Algunos simpatizantes de los Romanov
creyeron en ella, e incluso recibió apoyo de figuras como el príncipe Sigismund
de Prusia. Sin embargo, la mayoría de los familiares directos, incluida la tía
de Anastasia, la Gran Duquesa Xenia Aleksándrovna, nunca la aceptaron como tal.
Su comportamiento, su historia fragmentada y numerosas inconsistencias
alimentaron el escepticismo.
Durante décadas,
Anna Anderson luchó en tribunales alemanes para que se le reconociera
legalmente como Anastasia, pero nunca lo logró. Murió en 1984 en Estados
Unidos, sumida en la pobreza y aun sosteniendo su versión.
LA CIENCIA PONE FIN AL MISTERIO
En 1991, tras la
caída de la Unión Soviética, se encontraron en una fosa común los restos de
cinco miembros de la familia Romanov. Faltaban los de Alexéi y una de las
hijas. En 2007, una segunda fosa fue hallada cerca, con dos cuerpos que
correspondían a un varón joven y una mujer adolescente.
Las pruebas de ADN
mitocondrial, realizadas por equipos científicos rusos y estadounidenses,
confirmaron que los restos pertenecían a Anastasia y Alexéi. A la vez, análisis
genéticos de tejidos conservados de Anna Anderson revelaron que no tenía
relación alguna con los Romanov, sino que coincidía con una familia polaca
llamada Schanzkowska. Su verdadera identidad sería entonces la de Franziska
Schanzkowska, una obrera con historial de enfermedades mentales.
EL CIERRE DE UN CAPÍTULO HISTÓRICO
La confirmación
científica puso fin a décadas de mitos, rumores e impostores. En el año 2000,
la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó a la familia Romanov como mártires, en
reconocimiento a su sufrimiento y asesinato.
La historia de
Anastasia ha sido contada muchas veces, tanto en obras ficticias como en
investigaciones históricas. La versión animada de 1997, aunque incorrecta en lo
histórico, dejó una huella emocional en toda una generación. Pero la historia
real de la joven Gran Duquesa, marcada por una infancia imperial, una
revolución sangrienta y un largo malentendido global, resulta desgarradoramente
trágica.
¿QUÉ QUEDA DEL MITO?
Aunque sabemos que
Anastasia no sobrevivió, su historia sigue fascinando. Tal vez porque nos
cuesta aceptar la brutalidad de su destino. Tal vez porque todos queremos creer
que, en medio del horror, una niña pudo escapar, sobrevivir y encontrar su
lugar en el mundo.
El éxito tanto de la
película de 1956, como la animada de 1997, la realización de otras cintas menos famosas, los musicales de Broadway, miniseries y documentales nos muestran que el mito vive, incluso cuando la
historia lo desmiente.
Y así, entre la
magia del cine y la crudeza de la historia, Anastasia Romanov permanece en la
memoria colectiva. Como princesa, como símbolo… y como leyenda.
Gracias por haber llegado hasta aquí y por haberme acompañado a develar los misterios, mitos y realidades de esta Historia Tras el Relato. ¡Hasta la próxima!






4 Comentarios
Excelente
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EliminarMuchas gracias
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